La Catedral Metropolitana de México: dos siglos y medio de obra sobre un suelo que se hunde
Construida entre 1573 y 1813, la catedral más grande de América es también un desafío técnico permanente. Y en estas semanas abre sus puertas de noche por el Día de Muertos.

La Catedral Metropolitana de la Ciudad de México tardó dos siglos y medio en construirse: de 1573 a 1813. La planta se debe a Claudio de Arciniega; las torres y la fachada, a José Damián Ortiz de Castro; la cúpula y la conclusión de la obra, a Manuel Tolsá. El resultado es un catálogo de estilos, del renacimiento al neoclásico.
Oro, órganos y campanas
En su interior destaca el Altar de los Reyes, obra de Jerónimo de Balbás entre 1718 y 1737, de unos 25 metros de altura. La catedral conserva dos órganos del siglo XVIII construidos por José Nassarre, entre los más grandes de América, que volvieron a sonar en 2014. En sus torres hay 25 campanas; la mayor, «Santa María de Guadalupe», pesa unas 13 toneladas.
Un edificio que hay que cuidar cada día
La catedral se levanta sobre el antiguo lecho de un lago, y el hundimiento del suelo la ha puesto en riesgo durante décadas. Entre 1993 y 1998 se realizaron importantes trabajos de consolidación del terreno, y en el año 2000 salió de la lista de monumentos en peligro del World Monuments Fund.
Recorridos nocturnos
Hasta el 22 de noviembre, con motivo del Día de Muertos, la catedral ofrece recorridos nocturnos de unos 30 minutos, de 19:30 a 21:30, que incluyen la ofrenda y la Cripta de los Arzobispos. No hay recorridos el 19, 20 y 21 de octubre.