Santo Domingo de Guzmán en Oaxaca: el templo cubierto de oro que sobrevivió a una guerra
Sus bóvedas doradas son de las más impresionantes de México. Pero en el siglo XIX el templo fue cuartel militar y perdió casi todos sus retablos.

Quien entra por primera vez al templo de Santo Domingo de Guzmán, en Oaxaca, suele quedarse sin palabras. Muros y bóvedas están cubiertos de yesería dorada y policromada, y la capilla del Rosario, construida entre 1724 y 1731, parece tapizada de oro.
Un siglo de obra
Las obras comenzaron hacia 1570 y la iglesia se inauguró en 1608, aunque las bóvedas y las torres no se terminaron hasta 1666. En la bóveda del sotocoro destaca el árbol genealógico de Santo Domingo, y en el techo se suceden decenas de pinturas del Antiguo Testamento.
Herido y recuperado
La historia de Santo Domingo no ha sido tranquila. En 1859, durante las guerras de Reforma, el ejército ocupó el edificio, destruyó casi todos los retablos y raspó el oro de los muros. El templo volvió al culto en 1902, y la restauración ha devuelto buena parte de su esplendor. En 1979 san Juan Pablo II celebró aquí una misa.
Hoy el antiguo convento alberga el Museo de las Culturas de Oaxaca y, a su lado, el Jardín Etnobotánico.
Belleza que se custodia
Santo Domingo recuerda que la belleza de un templo no está garantizada para siempre. Hay que protegerla, restaurarla y también hacerla vivir: con la liturgia, con la música y con una comunidad que la siente suya.